Por Beatriz Espejo
Le presentaron una pecera de cristal lleno de papelitos doblados. El locutor en esmoquin, corbata de moño y actitud solícita, le dijo:
-Señorita ya que ha quedado ente las finalistas necesita pasar una prueba de inteligencia y leyó el papel que ella había extraído:
-Explíquenos esta máxima de Confucio: “Leer sin reflexionar es una tarea inútil”.
Entonces la bella, uno ochenta de estatura, formas venusinas, cabello ondulado, maquillaje perfecto, con suave acento caribeño y un timbre imposible de transcribir, respondió sin que se le movieran las pestañas:
-Buenas noches Panamá… Confucio fue el autor de la confusión y por eso es uno de los chinos japoneses más antiguos.
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